Hanoi, una ciudad legendaria

Elegante, armoniosa, como lo es Hanoi. Guardiana de fábulas e historias, como Hanoi. Casco Antiguo de Hanoi, Vietnam. Photo Credit: Silvia Muda

“… Por ahora, espero, confiando en el auto y su conductor, a medida que pasa violentamente a otros autos, tan imprudentes como el mío, pasando las nuevas mansiones del lago ‘West’ que se ven desde la carretera y los viveros llenos de árboles de quinotos. Hanoi llega a mi encuentro. Su imagen se extiende como un banquete de bienvenida, ofrece las mejillas de sus grandes edificios, los brazos extendidos de su gente. La luz de la tarde proyectaba un dorado color sobre todo.
Esto es como debería ser cuando entras en una ciudad legendaria … ‘

Cerré el libro. Ya no leía, pero las imágenes evocadas todavía estaban muy vivas, frescas en mi memoria. Sus palabras aún sonaban en mis oídos. Como una invitación. ‘La Tumba en Thu Le’, de Catherine Cole, lee su portada. En sus páginas florece la historia de Catherine D’anyers, una joven que trata de reconstruir la historia de su familia francesa en Hanoi. Cuando Hanoi era la Indochina francesa. Durante el ‘Protectorado’ francés. Cuando los franceses eran los jefes y patrones.

Mágicamente entretejidos con el cuento y los secretos de la familia de Catherine, Catalina para nosotros, aparece, sutilmente, un delicado y detallado retrato Hanoi, una ciudad tan rica en historias y con una historia tan rica. Una descripción de la moderna Hanoi pero inundada con crónicas y anécdotas que constantemente nos llevan a la vieja Hanoi francesa del siglo XIX. Donde las historias de cada rincón, edificio o lago están mágicamente contadas, inteligentemente expuestas. La historia de Vietnam vive en esas paginas que pone piel de gallina. Invita a ser parte de ella.

Fin. Última página .Ya había tomado una decisión: deberíamos ir a Hanoi. Teníamos que ir a Hanoi. La invitación había sido muy fuerte y tentadora… Había un largo fin de semana por delante: el 1 ro de mayo, Día de los trabajadores. Decisión tomada. Seguiríamos a Catalina en su tour por Hanoi. Sus recuerdos nos guiarán. Hanoi, ‘la ciudad legendaria’. Hanoi, la ciudad natal de Ho Chi Ming. Hanoi, capital de Vietnam. Vietnam, una tierra de leyendas…

Meses más tarde, en plena organización de nuestro viaje, una imagen me vino a la mente, de golpe, como un relámpago. Desde el extraño mundo de mis recuerdos. Era la portada del libro de Catalina. Una imagen armoniosa, de una extraña calma : un puente rojo de madera, un típico sombrero de agricultor vietnamita y un pequeño templo al fondo: el puente ‘Huc’ en ‘Hồ Hoàn Kiếm’, El lago de la espada restaurada. Era una señal, un mensaje de Catalina. Ella nos estaba guiando, pensé. Este será el primer lugar que visitaríamos en Hanoi, Vietnam, la tierra de las leyendas …

‘En el río Chu, en la provincia de Thanh Hóa, vivía un pescador llamado Lê Thận. Una noche, Thận saco del rio su red de pesca. Se sentía pesada y Thận se alegro al pensar que iba a tener una gran pesca.. Sin embargo, tirando de la red hacia el costado del bote, Thận vio que la “captura” no era más que una barra de hierro que se asemejaba a un desafilado cuchillo sin mango. “Ah,”, suspiró Thận, “la única pesca de toda la noche y resulta ser un pedazo de hierro sin valor”. Thận lo tiró..

Estas son las primeras palabras de la antigua leyenda vietnamita. Haciendo corta la larga historia, la barra de hierro se le apareció a Thận la noche siguiente y nuevamente la siguiente. Como era evidente que iba a seguir apareciendo , en la tercer noche lo recogió y se dio cuenta de qué se trataba: una hoja de espada sin empuñadura. Eran los inicios del siglo XV y los ejércitos chinos de la dinastía Ming habían tomado esta parte de Vietnam.

Thận decidió , ayudar a los rebeldes patriotas uniéndose al ejército insurgente liderado por Lê Lợi, quien, a su vez, había encontrado una empuñadura de espada brillante … sin espada. Como ocurre en muchas leyendas populares, esa empuñadura coincidía perfectamente con la hoja de Thận. Fue con esta espada mágica que Lê Lợi pudo expulsar a los chinos de Vietnam, y de esta manera, se convirtió en rey. Y en el héroe de Vietnam.

Pero la historia no termina ahí. Un día, mientras Lê Lợi navegaba en el lago ubicado en el centro de su capital, una tortuga emergió de las aguas, saludo con una reverencia y le dijo al gran emperador: “Ahora que la paz ha sido restaurada, es tiempo de devolver la espada al dios de las aguas. Lê Lợi así lo hizo. La espada desapareció en las aguas del lago pero su resplandor permaneció en la superficie del agua. Otorgada por los dioses para liberar a Vietnam, a los dioses debe retornar, donde pertenece. Desde entonces, ese lago fue llamado ‘Hồ Hoàn Kiếm’, Lago de la Espada Restaurada …

Noche cerrada. Aeropuerto Internacional de Hanoi. El paso por Migraciones fue simple y rápido. Bajo un cielo oscuro, amenazante, subimos al taxi que nos llevaría al hotel. Saliendo del aeropuerto, las primeras gotas de una fina lluvia empezaban a caer. En la distancia, Hanoi esperaba… “ Hanoi llega a mi encuentro. Su imagen se extiende como un banquete de bienvenida, ofrece las mejillas de sus grandes edificios, los brazos extendidos de su gente. La luz de la tarde proyectaba un dorado color sobre todo….” resonaban en mis oídos las palabras de Catalina. No dorados para nosotros, solo un oscuro, denso y húmedo gris que mojaba todo. No fue el mejor de los comienzos.

Habíamos elegido ese hotel en particular porque estaba cerca del Barrio Francés, a poca distancia del Casco Antiguo de Hanoi y de ‘Hồ Hoàn Kiếm, el Lago de la Espada Restaurada. Fantástico.
“ Desde la terraza de nuestro hotel se puede apreciar el famoso puente Huc , en el lago de la Espada Restaurada”, pomposamente anunciaba la pagina web del hotel. Fantástico. Otra vez. Nos tomo unos pocos minutos, después de instalarnos en nuestra habitación, subir a la terraza del hotel. Solo para verificar que lo que habíamos leído era verdad. Era cierto. Rojo brillante que resaltaba en un paisaje completamente obscuro. Rojo sobre negro. El Puente Huc. El Lago’Hồ Hoàn Kiếm. Simplemente extraordinario. Prometedor.

La mañana siguiente, muy temprano, salimos de nuestro hotel a través de las grandiosas puertas de estilo francés. Un botones sonriente nos saludo y deseó un buen día. Las sonrientes chicas en el mostrador nos desearon un buen día. La puerta aún estaba en proceso de cerrarse detrás nuestro cuando lo vimos: un cielo totalmente cubierto, oscuro y amenazante, de color gris plomo. Plomo oscuro. Una mirada rápida a nuestro alrededor. Todos y cada uno de los vietnamitas que estaban en la calle, estaban protegidos por unos pilotos transparentes y de brillantes colores y que los llaman, por esas extrañas cosas de los lenguajes y costumbres… “ponchos de lluvia”.

Volvimos a nuestra habitación, abrimos nuestras mochilas y encontramos los nuestros. Habíamos viajado preparados. Bajamos, cruzamos de nuevo el lobby del hotel para sorpresa de las sonrientes empleadas que seguían paradas detrás del mostrador, y del mismo botones que , como si nada hubiese pasado, abrió ceremoniosamente las puertas del hotel por segunda vez en cinco minutos. Todavía estaba sonriendo. No hubo deseo de buen día esta vez. Habíamos caminado unos pocos metros, con el lago a la vista, cuando nuestros pilotos empezaron a mojarse…

‘Hồ Hoàn Kiếm, el lago de la leyenda, esta rodeado de calles arboladas, templos, monumentos históricos y ejemplos extraordinarios de la arquitectura francesa del siglo XIX. En el corazón del casco antiguo de Hanoi. Imposible no verlo. Imperdonable ignorarlo. Parada enfrente del iconico puente, las palabras de Catalina volvieron de mis recuerdos…

“… Lily y su amante se movieron juntos lentamente, más y más cerca en este puente. Después de un mes, estaban parados uno al lado del otro en la niebla y seguían mirando los peces en el agua. Entonces su amante le pidió permiso para tomar su mano. Eso continuó durante otro mes, los dedos de Lily en sus guantes de cuero, los dedos de su amante sondeando dentro de ellos. Habían empezado a besarse al mismo tiempo que las nieblas se habían levantado y el loto de la primavera comenzaba a brotar, la blanca cara de Lily reflejaba el rojo del puente mientras sus mejillas ardían …”

Un manto gris y húmeda de niebla y llovizna envolvía todo y a todos … Solo una excepción: el rojo brillante del puente “Huc”, que todavía, como lo hiciera en los 1800s, presidía el paisaje. Testigo de los encuentros de Lily, tía abuela de Catalina,

Al otro lado del puente está el templo de Ngoc Son. Dedicado a Confucio, el gran filósofo, y al líder nacional Tra Hung Dao, este hermoso templo se asienta, tranquilamente, en una pequeña isla en el lago, aislado de la agitada vida de la ciudad por el agua serena que lo rodea y protegido por enormes, anejos arboles.

El templo de Ngoc Son es un lugar para la meditación, el silencio y la calma … Claro, si uno no va, como lo hicimos nosotros, en un feriado nacional cuando cientos de vietnamitas lo visitan diariamente. Respetuosos, pero aún así, son cientos. Todos desean presentar sus respetos al venerado templo, al gran maestro y al héroe. Al mismo tiempo. En el mejor momento del día. Temprano en la mañana. Como lo hicimos, pensando que era una idea brillante, para evitar las multitudes …

Escapando de la legión de creyentes, visitantes locales y turistas, caminamos por el largo, angosto pero laboriosamente cuidado parque que bordea el lago, bajo una llovizna persistente que nos acompañaría, no solo en ese momento sino a toda nuestra estadía en Hanoi. Así que, con calma resignación, empezamos a aceptar esas grises y húmedas mañanas que, para nuestra sorpresa y asombro, rescataban y resaltaban los rojos, amarillos, verdes y el marrón dorado de las hojas caídas de los árboles. Buena combinación de colores. Diferente atmósfera. No tan mal, al final de todo. Calma resignación.

Lo habíamos visto en la distancia. Un edificio extrañamente llamativo en medio del lago. Rápido vistazo a nuestras notas y a los recuerdos de Catalina. Sí, ahí estaba: Tháp Rùa, la Torre de la Tortuga. Se cree que esta estructura se erigió, como no podía ser de otra manera, para conmemorar a Lê Lợi, héroe, libertador y fundador de la dinastía vietnamita Le. A pesar de que la torre se encuentra en un estado de aparente descuido, aún es venerada como símbolo de paz y armonía. Como emergiendo del agua, flotando en la densa niebla de la mañana, bajo esa llovizna, era simplemente mágico.

Caminando por esta zona no podíamos evitar quedarnos hipnotizados por una sensación de delicado equilibrio que impregna todo. Un fuerte sentido del pasado de la ciudad, de la Hanoi del siglo XIX que se mezcla con el presente, con la moderna ciudad capital de Vietnam. En un orden no planeado, casi desordenado, edificios de estilo arquitectónico colonial francés se van mezclando, amalgamando con las típicas delgadas casas vietnamitas de dos pisos; carteles con leyendas en francés, sobrevivientes del tiempo y la historia, se leen junto a los que están escritos en vietnamita; el aroma de medialunas recién horneadas y café recién molido, herencia de la Indochina francesa, se mezcla con el de los deliciosos platos vietnamitas preparados en los puestos de las calles. Simplemente increíble. No hay foto que pueda hacer justicia a todo esto.

La armonía entre lo antiguo y lo nuevo, pasado y presente, es tan sutil como abrumadora. Y no estamos hablando solo en términos arquitectónicos. Sino de las calles que, como lugares naturales de encuentro, son ventanas abiertas a la vida de la ciudad. De la vieja y la nueva Hanoi que conforman la moderna ciudad. Vehículos de todo tipo y tamaño, potencia de motor y numero de ruedas se mezclan con los rickshaws tirados por delgados pero musculosos, resistentes vietnamitas, vendedores en sus bicicletas con cargadas cestas que desafían las leyes de la física; y luego, caminando entre ese caótico tráfico, sumando al caos, los vendedores ambulantes.

Típica foto de Vietnam, esos hombres y mujeres recorren las calles de Hanoi llevando toda clase de productos en dos canastas que cuelgan de cada extremo de una cana flexible de bambú la que se balancea y apoya en sus espaldas. Frutas, comida, ropa, flores y lo que se nos ocurra.La lista es larga, la imaginación vietnamita amplia. Caminando entre los autos, colectivos y motos, rickshaws, cruzando amplias avenidas, calles estrechas, bajo un sol radiante que quema el cerebro, bajo la lluvia. Como si llevaran solo un simple ramo de flores. Sonriendo, siempre sonriendo. Extraordinario.

Tratando de encontrar lugares seguros para caminar y cruzar calles, seguimos nuestro propio plan y la guía de Catalina. Casi sin darnos cuenta, nos encontramos frente al antiguo Hotel Metropole, considerado uno de los lugares más destacados de Hanoi desde el mismo momento en que abriera sus puertas en 1901. Construido en un estilo colonial francés, el Metropole se impone por mérito propio.

Admirando la simple elegancia y glamour de su fachada no pudimos evitar imaginar más de un siglo de historias y cuentos de embajadores, escritores y jefes de Estado que pasaron y posaron para los fotógrafos, por esas puertas. Aun hoy, sigue siendo el indiscutido lugar para importantes eventos. Sin ir tan lejos, fue aquí donde tuvo lugar el segundo encuentro entre los líderes de la Republica Democrática de Corea del Norte y los Estados Unidos de América. Aunque hoy en día, por esas cuestiones de negocios y finanzas, se llame Sofitel Metropole Hotel, es el mismo antiguo y grandioso Hotel Metropole.

Dejando atrás el Metropole y sus lujosas historias mientras caminábamos protegidos, no del ardiente sol de mediodía, sino de la persistente lloviznita, por las densas copas del arbolado publico chequeamos nuestras notas y las de Catalina. Próximo destino: el Museo Nacional de Historia de Vietnam.

Leyendo sobre su historia, no enteramos que es una institución pública establecida en 2011 a través del amalgamamiento del antiguo Museo Nacional de Historia de Vietnam y el Museo Nacional de la Revolución Vietnamita. Cada museo tenía su propio edificio. Cada uno de estos dos edificios, como muchos y casi todos los rincones de Hanoi, tiene su propia historia.

El primero de ellos, el antiguo Museo Nacional de Historia de Vietnam, fue construido como el asiento de la escuela Francesa de Extremo Oriente entre 1925 y 1932. Su arquitecto, Ernest Hebrard, fue uno de los primeros en Vietnam en incorporar una mezcla de diseño chino y francés, logrando un diseño exquisito, balanceado, elegante. Impactante. Prometedor.

Admirar los detalles, la armonía de su elegante fachada fue solo el punto de partida de una experiencia extraordinaria. Ni bien entramos, en el hall de ingreso, con solo leer el directorio del museo, nos dimos cuenta que entrábamos en la historia viva de Vietnam. Las colecciones en exposición abarcan los periodos históricos que van desde la prehistoria hasta el final de la dinastía Ngyen, en 1945. Recorrer sus pasillos y las distintas salas, tratando de absorber y apreciar plenamente la real dimensión de todo, fue un desafío. Por su magnitud. Por la belleza de las imágenes expuestas. Por su relevancia para la historia del país.

El segundo edificio, construido en 1917 como sede del Departamento de Comercio de Indochina, pero transformado por el gobierno de Ho Chi Minh en el museo de la Revolución Vietnamita en 1954, después de la liberación de Vietnam del Norte. Hoy en día, alberga material correspondiente a la historia de Vietnam desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días. Testimonios de las guerras y sufrimientos de Vietnam y de su gente, de sus luchas y de su dolor. Al entrar, teníamos solo una vaga idea de su contenido, simplemente basada en su nombre y en el periodo histórico de sus exhibiciones. Salimos del edificio sorprendidos. Conmovidos.

El Museo Nacional de Historia de Vietnam, entre los dos edificios, alberga más de 200,000 reliquias, 18 de las cuales son reconocidas como tesoros nacionales del país. Desde los extraordinarios tambores de bronce de Dong Son era, que datan del siglo III antes de la era cristiana, hasta las increíblemente bien conservadas imágenes de los reinos Khmer y Champa, pasando por las joyas de la época de Vietnam imperial, hasta exposiciones relacionadas con la ocupación francesa y el Partido Comunista.

Extraordinariamente conservadas, excelentemente exhibidas, todas esas piezas que, como en un rompecabezas, formaban la larga historia de Vietnam , estaban ahí, ante nuestros ojos. Habíamos visto testimonios de la dura, larga y extraordinariamente rica vida de Vietnam. Nos sentimos honrados por haber podido hacerlo. Impactante Asombroso.

Nuevamente en la calle, aún intentando absorber todo lo que habíamos visto, nos encontramos frente otra de las joyas de Hanoi, otro legado de la Indochina francesa: la Casa de la Ópera, hoy llamado Teatro Municipal. Construido en 1911 usando como modelo el Palacio Garnier, el más antiguo de los dos teatros de ópera de París, y actualmente considerado un hito tanto arquitectónico como histórico de Hanoi. Es fácil ver por qué se convirtió en una pieza clave de la arquitectura de la ciudad, pero en términos de la historia de Hanoi, no es tan evidente. La visita al Museo de Historia de Vietnam nos ayudo a entender.

Después de la partida de los franceses, la Casa de la Ópera fue un testigo privilegiado o, dicho en otras palabras, se convirtió en la pieza central de la historia de Hanoi y de Vietnam. Fue desde sus balcones, construidos en el mas puro estilo francés, que el Comité Viet Minh anunció la toma de la ciudad. Era el 16 de agosto de 1945. Habíamos visto una foto de ese evento en el segundo edificio del museo unos minutos antes. No podíamos creer que estábamos parados en el mismo lugar donde, setenta y tres anos antes, miles de vietnamitas habían estado escuchando, aplaudiendo, a sus líderes, a su héroe. Ho Chi Minh. Emocionante. Intenso.

El cielo seguía nublado. Una llovizna fina y persistente cubría todo con tonos de un húmedo gris. Pero no nos molestaba. Habíamos visto y sentido tanto que ya no nos importaba. Simplemente caminábamos protegidos por la gris – verdosa arboleda. Disfrutando del ambiente artístico de este rincón bohemio de Hanoi, repleto de cafés, librerías y galerías de arte, decidimos tomar un descanso.

El barcito era acogedor. La música de fondo, suave y relajante, un bálsamo nuestros oídos y nuestras almas. Sólo una mesa estaba ocupada con dos concentrados jugadores de ajedrez. El aroma era tentador, nuestros expresos, fuertes. Excelente confabulación para hacernos reflexionar sobre todo lo que habíamos visto y experimentado desde que salimos del hotel, temprano esa mañana.

Habíamos visto muchas cosas, planeadas y no tan planeadas. Los comentarios iban y venían. Las impresiones personales también. Fue fácil coincidir en una cosa: la vida, a menudo, te da sorpresas. El patrimonio histórico y cultural de Hanoi es una de esas cosas. Es simplemente extraordinario. Se siente. Se respira.
Esto es como debería ser cuando entras en una ciudad legendaria ...”, las palabras de Catalina.
Tal cual.

Temprano en la mañana, dejamos nuestro hotel banjo un cielo gris plomo. Una mirada rápida a nuestro alrededor. Todos y cada uno de los vietnamitas que estaban en la calle, estaban protegidos por unos pilotos transparentes y de brillantes colores y que los llaman, por esas extrañas cosas de los lenguajes y costumbres… “ponchos de lluvia”.

Casco viejo de Hanoi, temprano en la mañana.Hanoi, Vietnam. Credito: Silvia Muda

Foto : Silvia Muda

Foto : Silvia Muda

Foto : Silvia Muda

‘Hồ Hoàn Kiếm, el lago de la leyenda, esta rodeado de calles arboladas, templos, monumentos históricos y ejemplos extraordinarios de la arquitectura francesa del siglo XIX. En el corazón del casco antiguo de Hanoi. Imposible no verlo. Imperdonable ignorarlo.

El lago ‘Hồ Hoàn Kiếm vista desde la terraza de nuestro hotel. Rojo brillante, el puente Huc. Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Bajo un oscuro cielo, el puente Huc, en el lago ‘Hồ Hoàn Kiếm . Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Puente Huc , en el lago ‘Hồ Hoàn Kiếm, casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Entrada de puente Huc , en el lago ‘Hồ Hoàn Kiếm, Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Puente Huc en el lago ,’Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Puente Huc , lago ‘Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Vista del puente Huc desde el temple Ngoc Son . lago ‘Hồ Hoàn Kiếm ,Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Temple Ngoc Son en el lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Temple Ngoc Son en el lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Temple Ngoc Son , lugar para calma meditación. Lago Hồ Hoàn Kiếm, casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Puente Huc, lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

 Caminamos por el largo, angosto pero laboriosamente cuidado parque que bordea el lago, bajo una llovizna persistente…

Parque que bordea el lago Hồ Hoàn Kiếm . En la distania, la Torre de la Tortuga. Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Parque que bordea el lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Caminando a lo largo del lago Hồ Hoàn Kiếm, Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Thap Rùa, la Torre de la Tortuga, en el lago Hồ Hoàn Kiếm, casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Detras de los amarillos crisantemos, Thap Rùa, la Torre de la Tortuga, en el lago Hồ Hoàn Kiếm, casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Thap Rùa, la Torre de la Tortuga, en el lago Hồ Hoàn Kiếm, casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

La armonía entre lo antiguo y lo nuevo, pasado y presente, es tan sutil como abrumadora. Y no estamos hablando solo en términos arquitectónicos. Sino de las calles que, como lugares naturales de encuentro, son ventanas abiertas a la vida de la ciudad. De la vieja y la nueva Hanoi que conforman la moderna ciudad…

Pasado y presente conviven en un delicado, armónico equilibrio. Un local de la deaden norteamericana Mc Donalds ubicado en la planta baja de un recién remodelado edificio de un elegance estilo francés del silo XIX. Ironías de la historia… Casco antiguo de Hanoi. Foto : Silvia Muda

Perfecta armonía entre lo nuevo y lo viejo, pasado y presente. Casco viejo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Tipica mansión de estilo francés del silo XIX. Cuando los franceses era los jefes y patrones. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Pasado que vuelve a brillar. Trabajos de restauración en una de las tantas mansions de estilo francés del XIX . Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Nueva vida en un viejo edificio del silo XIX. Pasado y presente. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Belleza de un tiempo pasado, belleza de hoy. Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Lo viejo y lo nuevo. pasado y presente en las calles de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Típica veered en el casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Edificios de estilo francés del silo XIX en la modern Hanoi del silo XXI. Perfecta armonía entre lo viejo y lo nuevo. pasado y presente. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

El tráfico de Hanoi no falla de sorprender. La cantidad de motos circulando en la calles, tampoco. Ni hablar de la forma temeraria en que manejan. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Vendedores ambulantes con sus canastas cargadas, en este caso con rosas, recorren continuamente las calles. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Esas callecitas de Hanoi tienen un nosé que… Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Vendedores ambulantes en motos, biclicletas, a pie vendiendo lo que pueden. La lista es larga. La imaginación vietnamita es amplia. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Temprano en la mañana, gente yendo a su trabajo, al mercado, vendiendo flores, comprando flores. En la calle. Hanoi. Foto : Silvia Muda

Vehículos de todo tipo y tamaño, estacionados en cualquier parte, yendo en cualquiera y en todas las direcciones possibles. Ver para creerlo. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

La bicicleta, con sus canastas cargadas de frutas, al costado de la vereda. Nadie la cuida. Nadie toca nada. Asombroso. Esto es Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Una de las avenidas de mayor tránsito y entradas a la ciudad. Perfecto lugar para vender un rams de flores. Lo más normal del mundo. No se escuchó un solo bocinazo. No quisiera pensar si esto ocurriría en la avenida 9 de Julio , en Buenos Aires… Increíble .. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Vendedora ambulante, caminando por las calles, como desafiando el pesado tránsito.Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Vendedor ambulante con las dos canastas colgando de la caña de bambú apoyada sobre sus hombros. En las canastas? puede haber de todo, lo que nuestra imaginación nos permita pensar. Típica foto de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Foto : Silvia Muda

Canasta de un vendor ambulance: brillante, colorido Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

‘El Hotel Metropole, considerado uno de los lugares más destacados de Hanoi desde el mismo momento en que abriera sus puertas en 1901…’

Lujo, aristocracia. Metropole Hotel, Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Metropole Hotel, Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Lujo, historia, y orgullo de Hanoi: La Casa de la Ópera reflejada en una de las exclusives vidrieras del Metropole Hotel. Hanoi, Vietnam. Foto : Hugo Berra

El primero de los dos edifices del Museo de Historia de Vietnam fue construido como el asiento de la escuela Francesa de Extremo Oriente entre 1925 y 1932.  Con solo leer el directorio del museo, nos dimos cuenta que entrábamos en la historia viva de Vietnam. Las colecciones en exposición abarcan los periodos históricos que van desde la prehistoria hasta el final de la dinastía Ngyen, en 1945…

Fachada del Museo de Historia de Vietnam. Delicada mezcla de dos diseños arquitectónicos : el chino y el francés. Armonioso, elegante. Casco antiguo de Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Tambor de bronze de la culture Dong Son, edad aproximada: entre 2500 y 200 años. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Detalle de un tambor de bronze de la culture Dong Son, edad aproximada: entre 2500 y 200 años. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Uno de los 18 Tesoros nacionales del museo: Uno de los ejemplars más sofisticados del los tambores de bronze de la culture Dong Son, edad aproximada: entre 2500 y 200 años. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Estela de piedra erigida en el añ 618 en central Vietnam. Museo de Historia de Vietnam, Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Imagen tallada en piedra caliza de Shiva bailanado. Finales del silo XII. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Estatua de Buda hecha de madera . periodo : siglos IV y VI Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Imagen de piedra caliza de un león mitológico , parte de una decoración exterior de un templo de la cultura Champa. Mediados del s XIII. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

El segundo edificio  del Museo de Historia de Vietnam, alberga testimonios de las guerras y sufrimientos de Vietnam y de su gente, de sus luchas y de su dolor…
 

Segundo edificio el Museo de historía de Vietnam, que fuera construido como la casa central del Departamento de comercio de Indochina. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Fotografía de soldados encargados de la comunicación durante la guerra contra Francia. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Fotografía del multitudinario acto realizado frente a la Casa de Ópera, en agosto de 1945. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Fotografía de tropas francesas en el puente Long Bien, en marzo 1946. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Fotografía del presidente Ho Chi Minh en Cao Bâng, frente de campaña, en septiembre 1950. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Fotografía de un soldado que se reencuentra con su madre a su retorno del frente. Museo de Historia de Vietnam. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

No habíamos caminado mucho cuando nos encontramos frente otra de las joyas de Hanoi, otro legado de la Indochina francesa: la Casa de la Ópera, hoy llamado Teatro Municipal…

Casa de la Opera. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Desde estos balconies miembros del Viet Minh Comité anunciaban que Hanoi había sido tomada . Era el 16 de agosto de 1945. Casa de la Opera. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

Impecable estilo francés del s XIX. Casa de la Opera. Hanoi, Vietnam. Foto : Silvia Muda

‘El barcito era acogedor. La música de fondo, suave y relajante, un bálsamo nuestros oídos y nuestras almas. Sólo una mesa estaba ocupada con dos concentrados jugadores de ajedrez. El aroma era tentador, nuestros expresos, fuertes..’.

Cozy café in Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Los espressos, fuertes, amargos…servidos al más puro estilo Hanoi… Hanoi, Vietnam. Moto: Silvia Muda

Cafe in Hanoi, Vietnam. Foto: Silvia Muda

Habíamos visto muchas cosas, planeadas y no tan planeadas. Los comentarios iban y venían. Las impresiones personales también. Fue fácil coincidir en una cosa: la vida, a menudo, te da sorpresas. El patrimonio histórico y cultural de Hanoi es una de esas cosas. Es simplemente extraordinario. Se siente. Se respira.
Esto es como debería ser cuando entras en una ciudad legendaria ...”, las palabras de Catalina.
Tal cual.
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Argentine, civil engineer by profession, ex-city planner by choice, amateur photographer and travel writer by chance; without speaking any English, I moved into Pattaya because of my husband's job in March 2003, along with our fifteen -years old son. With great conviction, will power and a great group of friends, those hard times are part of the past. Slowly, I started to find my own space, to recognize and feel Pattaya as my own city, I started to have a ...home, so far from Home.

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